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Doble discriminación: un testimonio

Esta relación tuvo lugar hace ya mucho tiempo, unos catorce años. Pero es una experiencia que tengo muy presente en los momentos duros que se presentan en la vida, pero no como un hecho traumático sino como un acto de superación en mí misma y afortunadamente con un final feliz para mí.

En mi caso, la violencia principalmente era psicológica y muy ocasionalmente física. Con esto no pretendo decir que una sea peor que otra, porque para mí violencia es violencia. Era un constante intento de hundirme, minarme la autoestima (que de por sí era casi inexistente), necesidad de control e intento de dirigir mi propia vida a su antojo.

Tenía la permanente sensación, de no llegar a su nivel de expectativas, de no ser capaz de hacerle feliz, por las constantes correcciones me hizo realmente sentir que no era nada, que debía estar a su servicio día y noche hasta que llegó un día que dejé de existir incluso para mí. Mi yo se convirtió en un él exteriorizado, por decirlo de alguna manera, hubo un momento que mis pensamientos estaban totalmente enfocados hacia él y como hacer que se sintiera orgulloso de mi y que fuera feliz a mi lado.

Ejemplos concretos de control? Uno muy claro y que fue mi punto de inflexión. Fui a la cena de navidad de mi empresa y no dejaba de mandarme mensajes diciendo que se encontraba mal y que tenía que irse a urgencia. Me hizo sentir tan mal que fui corriendo y cuando llegué "ya se había curado".
Realmente tuve que pasar por esa situación para abrir los ojos, porque el resto de maltrato era muy sutil, como un gota a gota que va calando si darte cuenta.

Aún después de eso, seguramente ingenua de mí, aguanté otro año más. ¿Por qué? Visto en perspectiva, era un tipo de "síndrome de Estocolmo". Quería por todos los medios seguir con él con la esperanza de que cambiara (eso nunca pasa a menos que ellos quieran cambiar).

Hasta que finalmente, lo dejé. Afortunadamente, no fue especialmente traumática y me dejó en paz. No volví a saber de él nunca más.

Como reflexión final, me gustaría dar un mensaje de esperanza a todas aquellas personas que se encuentran en esta situación (y digo personas porque también hay hombres que la sufren aunque salgan a la luz menos casos). Hay mucho trabajo por hacer en este tema, en todos los ámbitos (legal, social,...) y tengo la esperanza de que algún día, si todos ponemos de nuestra parte, se pueda erradicar totalmente de nuestro entorno próximo y no lejano.

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