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“Las personas sanan, el estigma prevalece” (Solo sé que no sé nada).

En el año 1986 me diagnosticaron de esquizofrenia paranoide. Después de unos años convulsos, con diversos ingresos en planta psiquiátrica, llega el último ingreso en el año 2002, durante dos meses y donde me suministraron 9 sesiones de TEC, debido a, en catalán, un “episodi parafrénic”. Según criterio médico, actualmente existe una recuperación totalmente funcional sin descomposición clínica desde hace muchos años, o sea que se cumplen 19 años, sin un ingreso ni un brote. Le pregunté a mi psiquiatra de referencia hace poco, “si me tuvieras que diagnosticar ahora, en el momento presente, según conversamos, y conociendo mi vida como la conoces, desde estos 19 años atrás, ¿estaríamos delante de una persona aquejada o que presente síntomas de esquizofrenia paranoide?” 

Evidentemente que no, y esto es una opinión, creo que la persona, a medida que va cumpliendo años, va mutando en su saber cognitivo, cosas o hechos que antes le suponían una problemática supina, con la edad, dejan de tener esa condición de problemas para pasar a ser sencillamente, cosas que ya se saben, y que dejan de tener influencia ya sea de una manera positiva o negativa en nuestro cerebro.

Por ejemplo, y en todas las personas es diferente, no te enamoras de la misma manera a los 16 años con toda la amalgama de emociones y sentimientos que nos invaden, que la mayoría desconocemos y que no sabemos ponerles nombres, y que nos causan un auténtico desvarío en nuestra naturaleza del ser, que, a los 40 años, en los cuales ya hemos aprendido con la edad y la experiencia acumulada a tomarlo de otra manera.

Aunque penséis que generalizo, estoy hablando desde el plano personal, de mis experiencias y de lo que yo pienso. Son, si queréis reflexiones en voz alta.

Donde quiero ir a parar es a lo siguiente: si después de 19 años de encontrarme bien, de actuar y pensar de modo coherente, de encontrarme bien conmigo mismo, de ser un ciudadano más en el engranaje de esta sociedad actual, ¿por qué todavía tengo la sensación de que queda algo de enfermo mental en mí? 

Es decir, el estigma y el auto estigma son tan potentes en la salud mental, que el que sufre alguna problemática en este campo, ha de hacer frente no solo a su diagnóstico sino a todo un engranaje social, lleno de falacias y mitos sobre estos trastornos y las personas que lo padecen, que hacen doblar el sufrimiento y a la larga impiden un restablecimiento más rápido por parte del paciente, que se ve sumergido en un mundo donde no le corresponde estar (el del estigma), que ponzoña todo su ser, y que no le deja ver toda su humanidad, que ha quedado resquebrajada, partida en mil pedazos.

Por lo tanto, estas etiquetas psiquiátricas que nos cuelgan no son malas en sí mismas, definen un diagnóstico, y nos permiten si somos unas personas inquietas en averiguar más sobre nuestro trastorno. 

Lo que es negativo e incomprensible en pleno S.XXI, es que esta etiqueta cuando se la decimos a la gran mayoría de las personas a las que conocemos, nos cree una situación ingrata y que nos sintamos unos bichos raros, no por nosotros mismos, sino por esas personas que aún piensan que las personas con un trastorno mental son locos de atar y tendrían que estar encerrados en un manicomio.

Otra cosa son las noticias que llenan los diarios de cómo a una persona con un ataque de ansiedad la reducen con una pistola eléctrica, y como a otra con un brote psíquico la abaten de un disparo causándole la muerte.

Sres. hay una diferencia muy grande entre estar enfermo o ser un delincuente, evidentemente no se pueden tratar a los dos con el mismo rasero.

En los cuerpos de élite de la policía ya sea la nacional, los mossos, la guardia civil,

Hay diferentes departamentos con sus especialistas, con sus protocolos de actuación, sea ya una evacuación, un tema de rehenes, explosivos, etc.

¿Para cuando se va a crear un protocolo de actuación para estos cuerpos, cuando se haya de actuar en la reducción de una persona con problemas de salud mental?

Creo que es urgente poner el tema encima de la mesa.

¿Quién narices les ha dicho a estos Sres. de la policía que una persona con un brote es peligrosa? Primeramente, es una persona que está enferma, y lo está supuestamente porque su mente no regula bien, lo primero que deben hacer es dejarle espacio, no atosigarlo ni echársele encima, intentar dialogar con él, que vea el paciente de que Ud. no es ninguna amenaza para él, e intentar llevarlo a su terreno, un terreno donde la calma prevalezca y que se sientan tranquilos.

No me voy a extender en este tema, pues creo que lo más importante está dicho, el estigma mata, y mata ya lo vemos por la ignorancia de algunas personas y el desconocimiento de otras.

Pero también quiero decir en defensa de los profesionales del orden, que no son los que disparan, ya sea pistolas eléctricas o de munición, no, no son ellos los culpables, lo somos un poco todos, nosotros la sociedad por no reclamar un protocolo de actuación 

ya!, y la gente que está arriba en el poder por no ver una situación acuciante por resolver, y repito para terminar:

“Estamos enfermos, no somos delincuentes”

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