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Algo falla en el sistema

Carta abierta:

Algo falla en el sistema,

por Alex Ogier

Algo falla en el sistema cuando te detienen y, sí, es deber de los Mossos velar por el bienestar de todos, pero eso no quita que esposar a alguien con un trastorno de ansiedad que llora de miedo, con una pistola Tasser en la mesa, no lo ayuda, ni a ese alguien ni a nadie.

Algo falla, algo falla en el sistema.

Algo falla cuando alguien sufre una crisis de ansiedad (llanto y gritos, sí, de dolor y desesperación, algo muy mal visto) y un vecino, en lugar de preguntar si puede ayudar —al menos eso es lo que haría yo—, llama a los Mossos, se presentan tres patrullas, una de las cuales de incógnito, y no sé si alguien que no sufra ansiedad puede llegar a imaginar cómo aumentan la intranquilidad, el ahogo y el desasosiego ante tal situación. Creo que el cuerpo de policía necesitaría un curso de psicología urgentemente, pues con su actuación no hacen sino agravar el problema.

Sí, algo falla, algo falla, y mucho, en nuestro sistema.

Algo falla en el sistema cuando pides ayuda un día y otro y otro y otro, y el psicólogo no puede atenderte porque no es la hora acordada por la que cobra 100 euros, y el psiquiatra recomienda un ingreso después de un intento de suicidio y tres días pasados en la UCI. Y nadie se pone en tu piel, en tu piel herida, en tu piel que reclama un cuidado, que alguien la escuche.

Algo falla, falla mucho, falla dolorosamente.

Algo falla en el sistema cuando se trata a los enfermos mentales como delincuentes, con todos mis respetos, dicho sea de paso, hacia los delincuentes, pues no dejan de ser personas que sufren, como las que tienen adicciones, como todo ser humano, con la diferencia de que en unos los síntomas son más evidentes que en otros: está mucho mejor visto, por ejemplo, que alguien vacíe la cuenta bancaria haciendo compras compulsivas; de las drogas ilegales en las fiestas nocturnas, nadie se entera; un vinito aquí, otro allá, eso no hace mal a nadie.

Cuatro gritos se oyen, fuegos artificiales que te envían a comisaría. Mucho peor, sí. ¿O simplemente más claro? Más evidente, diría yo, más transparente, más inadecuado para un sistema tan perfecto que esconde sus vergüenzas. Más inoportuno para la sociedad: no niego que, por supuesto, la convivencia en colectividad necesita unas reglas pero también un poco —o un mucho— de sentido común. Y, sí, algunos pueden llegar a ser un peligro para la sociedad —o para eso que llamamos sociedad—, pero insisto e insisto en que algo falla en el sistema cuando personas que llegan a situaciones límite por no poder tolerar las condiciones en que viven o cómo por sus circunstancias vitales o mentales las viven, les hacen sufrir y por eso llegan a extremos que ellos mismos rechazan, resulta que esas personas reciben sufrimiento y discriminación en lugar de ayuda, comprensión, compasión, en la forma que sea.

¿Para qué sirve entonces ese sistema si sólo se ocupa de quien menos lo necesita?

La gran mayoría de personas con trastornos mentales —etiqueta, estigma, que no me parece bien para referirse a quienes tienen el alma rota por las circunstancias vitales, personales, etc.— son nobles, buenas, más sensibles que los que van de copas, a trabajar y llevan a sus hijos al parque; en cambio, a menudo acaban atados en una camilla porque son un peligro para la sociedad.

Algo falla en el sistema.

Algo falla en la sociedad.

Y mucho.

Demasiado.

PD. Los mossos no sólo vienen a empeorar una crisis de ansiedad porque un vecino decide, sin saber nada, que quizás sea maltrato, no sólo vienen a aumentar la presión de un cuerpo que se ahoga, sino que entran con sus uniformes y pistolas, con su poder en la chaqueta, con sus botas, a ensuciar un suelo recién fregado, el suelo recién fregado por mí. Mientras mi cabeza estalla en una tormenta de ansiedad y miedo, de impotencia y daño, miro esas botas implacables —arriba y abajo, arriba y abajo— y pienso: luego me tocará volver a limpiar. ¿Suciedad física? ¿Suciedad moral? En fin, que cada cual decida lo que quiera creer.

Sant Cugat del Vallès, octubre de 2021

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