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Dedicado a la rechazada e incomprendida tristeza

Socialmente parece que no tenemos aceptado el hecho de sentirnos o que alguien de nuestro alrededor se sienta triste.
Que eso es malo.
Que es un síntoma de debilidad, de poder estar padeciendo una depresión, entre otras muchas cosas más.

Se puede estar triste, muy triste, muy, muy triste, por lo que sea.
Por algo que nos haya ocurrido personalmente o alrededor de nosotros.
Pero cuando ese sentimiento se hace duradero en el tiempo acompañado de otros síntomas y causas a través de nuestra manera de pensar y de comportarnos a través de emociones insanas y conductas no saludables, podríamos estar padeciendo una depresión.

Haciendo mucho esfuerzo y sacrificio he llegado interiorizar y separar lo que es sentir tristeza y lo que es depresión.

Sentir tristeza entra dentro de lo racional, sano y saludable.
Padecer una depresión es todo lo contrario. Es un problema de salud mental.
Un problema que tiene tantos tratamientos como casos a tratar.
Que puede ser curable.

La tristeza, al igual que la ansiada y anhelada felicidad, viene reflejada cómo equipamiento de serie en el contrato de la vida.
No son opcionales.
Ahí entran en juego nuestros pensamientos, sentimientos y emociones.
Un puzzle que es tremendamente complejo cómo es la mente humana y que todos tratamos de armonizarlo y sintonizarlo de la mejor manera posible, para llevar una vida lo más saludable posible.

Muchas de las obras en la historia del arte (literatura, escultura, pintura....) han nacido desde el sentimiento de tristeza de su autor y son admiradas, excepcionales y reconocidas obras a lo largo de la historia de la humanidad.

Tenemos todo el derecho del mundo a sentirnos tristes.
Cuanto tiempo necesitemos para aplacar o mitigar nuestro dolor o sufrimiento por cualquier causa o causas.
El sentimiento de tristeza también nos permite crecer en la vida y aceptarla tal y cómo es.
Aprendemos a crecer, a base de atravesar y después superar ciertas circunstancias, momentos o etapas difíciles a lo largo de nuestra vida.
Dificultades, de cualquier tipo, a lo largo de nuestra vida y que deberíamos afrontarlas de cara tal y cómo nos vienen.
Cómo se suele decir: el hambre agudiza el ingenio.

Recuerdo durante mi tratamiento que escribía muchos textos sobre mi vida, mis pensamientos, sentimientos, emociones, experiencias anteriores y del momento...etc.
Un día le enseñé alguno de esos textos a uno de mis familiares.
Le gustaron y a continuación me dijo (no recuerdo exactamente pero fue algo así):
¿sabes una cosa? que en cierta manera te envidio. Por que estando en tu situación (tocando fondo), ves las cosas de la vida de otra manera. Aprecias muchas más cosas que antes, incluso alguna más que se le puede escapar a alguien de tu entorno.
Palabras que me emocionaron y que a la vez me motivaron para seguir adelante y no rendirme.

José

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