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Una conversación con Raquel

Hoy he tenido una conversación con alguien a quien no conocía de nada. Y es que, al pasar por una cafetería me he topado con una chica llorando. Raquel, que así se llama, tiene 24 años y es madre de un niño, sus padres la maltratan y ha decidido irse de casa. A pesar de su temprana edad, es una mujer madura y valiente.

Le he hablado de los míos y el proceso que he tenido que llevar a cabo para ser admitido: primero por mí, después para aceptar que eso ha pasado y aceptar que los demás lo hayan hecho conmigo, que a veces tratan de hacerlo, y que en numerosas ocasiones tampoco son conscientes ni responsables. Yo solo sigo mi camino, que es el de mejorarme a mí, que es en la única persona que puedo incidir realmente. Poco a poco, con esfuerzo y dedicación, y consciencia de qué está pasando, puedes ir mejorando, y si es con ayuda, mucho mejor, como en mi caso.

Después de tomar un café y contarme su proyecto y lo que quiere hacer por su cuenta, le he brindado mi apoyo incondicional, moral, para ver si, de alguna manera, aparte de echarle una mano con la web, puedo ayudarle a abrir senderos en el bosque del maltrato y sus posibles concomitantes enfermedades asociadas.

Seguimos animando a tener esas conversaciones pendientes y, por qué no, nuevas, con personas que quizá están para ser escuchadas, como yo cuando estuve completamente desesperado. Quizá solamente para que sepan que no están solas.

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