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Incomprensión

Mi historia con la ansiedad comienza cuando tenía 21 años (aún sigue conmigo) y sufrí mi primer ataque de pánico. De repente sentí que no podía respirar, estaba muy asustada y empecé a hiperventilar por lo que se me agarrotaron las extremidades. La sensación era horrible, creía que me moría. Me llevaron al hospital y mientras estaba en la camilla llegó una enfermera que al verme dijo: “A ti no te pasa nada, tú lo que tienes es la enfermedad de las viejas, eres una histérica”. El comentario me hizo sentir que lo que me estaba pasando era por mi culpa. Aquella enfermera me estaba reprendiendo y con poco respeto. Yo, que solo quería poder respirar, no lo acababa de entender.

Ha sido tiempo después cuando he llegado a descubrir lo que me marcaron aquellas palabras. Yo he “ocultado” mi ansiedad porque siento que no es comparable a otras enfermedades, incluso que no es una enfermedad sino una serie de síntomas que aparecen por mi forma de ser y por la manera en que gestiono las cosas. Tiempo después, cuando asistía a unas sesiones para la ansiedad en mi ambulatorio, le comenté el suceso a la enfermera que hacía la terapia y ella se limitó a quitarle importancia.

Creo que la ansiedad es una enfermedad incomprendida y minusvalorada y solo espero que esto llegue a cambiar algún día.

Ana María Lara Benítez

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