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Sant Jordi 2019: Desmesura. Una historia cotidiana de locura en la ciudad

(Ganadora del premio de la votación popular en el Salón del Cómic de Barcelona 2019)

 

Nunca vamos a poder transmitirle a Fernando Balius el agradecimiento que deberíamos hacerle llegar por haberse mirado dentro hasta volcarlo todo y regalarnos una obra como Desmesura. Una historia cotidiana de locura en la ciudad (2018). Es de una generosidad gigante haber querido plasmar en estas páginas de novela gráfica su vivencia, su paso por la locura, la escucha de voces, la psicosis, y también por el -oscuro- sistema de salud mental... y haber decidido contárnoslo con tanta honestidad, sencillez, transparencia y desnudez.

Todo esto lo hace compartiendo además las claves que a él mismo le han servido y siguen sirviendo en ese camino, como la politización del malestar, el humor, la ternura y el apoyo mutuo como herramientas imprescindibles para la supervivencia, y tan necesarias y útiles para el cambio, la transformación, la esperanza que nos hace levantar cada día de la cama.

Si sus intenciones eran que la obra nos sirviera más allá del producto cultural, que llevara a la reflexión, a la acción, que pudiera conectarnos con otros y también con nuestra propia rebeldía, nuestras ganas y necesidad urgente de transformación; o que nos sirviera para entender y hacernos entender, que fuera un material de reflexión distinto, que llegase, que se metiese dentro... la obra final las cumple con creces, de sobras. La conexión que tantos estamos sintiendo con Desmesura no es casual, las reseñas como esta, desde las tripas y la emoción, tampoco. No sé si muchas lecturas dan ganas de conectar con otros así, de vincularse hasta construir con ellos otros mundos, otros sistemas (de atención a la salud mental, seguro; pero más allá, otros sistemas políticos, sociales, económicos, de vida), otras relaciones y otras realidades -internas y externas-... pero Desmesura da esas ganas. Y las transmite desde la posibilidad, además. Con la esperanza de ser posible, de que el autor está en ese camino aún por construir pero ya iniciado también (y que construiremos más rápido siendo más en la tarea).

Mención también para los dibujos que son otra pata fundamental en la historia, porque saben perfectamente acompañar sin restar protagonismo y además sumando matices. Porque transmiten también las emociones que en las palabras se palpan y el dibujo las traza como un complemento perfecto que las hace llegar mucho más directamente dentro de quien lee.

Ojalá este libro estuviera en cada biblioteca, cada facultad, cada consulta, cada instituto, cada centro social, cada recurso de atención a personas con problemas sociales y/o de salud mental. Si la resistencia es un terreno fértil, y si todo lo que sembramos germina y acaba floreciendo, este libro -y otros que empiezan a surgir donde nuestras propias narrativas encuentran espacio para crecer y mostrarse- son semillas de las selvas de un mañana más verde en el que respirar cueste menos. El mundo nuevo -más amable y menos hostil- que llevamos en nuestras corazones y nuestras cabezas locas, y estamos sacando fuera para extenderlo y hacerlo más real y tangible.

Gracias, Nando, por este libro; gracias, Mario, por tu pincel acercándonos también -y tan bien- esta historia; gracias por supuesto a Edicions Bellaterra por apostar por Desmesura y hacerle un hueco en las publicaciones de la editorial; y gracias por último a Obertament por darme este hueco para explicar públicamente por qué creo que esta historia es necesaria, sanadora y transformadora.

La esperanza se organiza... (¡Seguimos!)

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