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"No tengas depresión" - El testimonio de Antonio

La depresión es un trastorno mental frecuente, que se calcula que a nivel global afecta a 350 millones de personas, según la OMS. Hay pocos fenómenos tan extendidos y tan poco entendidos. La propia OMS ha establecido que, en 2017, para el Día Mundial de la Salud, se ponga el foco en hablar sobre la depresión, de sus síntomas, de investigación y de todo lo que conlleva este trastorno. Una de las consecuencias del desconocimiento y la falta de información sobre la depresión y sus síntomas es la discriminación y el estigma social que sufren las personas que pasan por este problema de salud mental. El miedo a ser juzgados, la vergüenza e incluso el sentimiento de culpa son comunes, y más cuando el entorno presiona. Peor que los síntomas es el estigma: cuando los otros a menudo no entienden qué pasa y quieren ayudar a la persona diciéndole que se anime, que se levante de la cama, que salga a tomar el aire, que si está así es porque quiere o que es una cuestión de actitud. Decir eso es como decir #NoTengasDepresión. Y duele. Antonio lo explica:

 

Para empezar, me remonto hace 10, 12 años, en una de mis peores fases depresivas, en las que yo no quería saber nada de mí mismo, ni del mundo, ni de nadie, ni de nada. Esto hizo que yo, en un primer momento, achacara toda esta sensación a mi forma de ser, a mis comportamientos anteriores, a mi mala vida, a mi infancia, que fue un pelín difícil. Esto hizo que mis amigos empezaran a rechazarme: ellos creían que aunque yo estuviera mal, tenía que seguir saliendo con ellos, tenía que seguir comportándome igual que me comportaba cuando, en teoría, estaba bien. Y eso hizo que me empezaran a rechazar poco a poco, que no quisieran llamarme, que no quisieran saber nada de mí.

Yo mismo, además, me creaba una especie de burbuja, de zona de confort, en la que yo me sentía a gusto. No salía de mi casa. Con no tener contacto con gente, con el exterior, ya me estaba bien. Todo esto hizo que, por parte de la familia y de las personas más cercanas, se creara un sentimiento de sobreprotección hacia mí: Antonio está bien sin salir a la calle, sin trabajar, sin tener vida social, sin tener vida de pareja, por que, de otro modo, estaría peor.

Hoy, 10 años después y a toro pasado, veo que el problema no era ni yo, ni mis amigos ni mi familia. El problema era el estigma, las ideas y los estereotipos que se han creado en la sociedad alrededor de la depresión.

  

       

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