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Parte 2: Un brote de sombras

Mi mente llegó a fundirse del todo a mis 17 años. Algun@s especialistas en salud mental, además de trastorno también lo llaman 'muerte mental' y es así como en parte también lo describiría yo, pues fue como sentir que alma y mente me iban abandonando hasta el punto de dejarme sólo una enorme sombra mental, ligada a un cuerpo que quedaba totalmente solitario.

Al ser yo la que sufrí en primera persona el trastorno, no pude ser realmente consciente del comienzo de mi caída. Este brote duró aproximadamente nueve meses… Viviendo cientos de síntomas horribles entre ellos alucinaciones y delirios. Tampoco podía apenas dormir si no era gracias a sedantes. Estos nueve meses, en vez de llevarme a un mundo de luces como cuando esperaba a nacer, me llevó a otro mundo repleto de sombras del cual ni yo misma sabía si podría despertar algún día de nuevo al conocido en mi infancia, es decir, al REAL. Ese otro lugar solitario, lleno de angustias, sombras persecutorias, temor y fuertes pesadillas, se convirtió en mi nuevo mundo, uno IRREAL y creado desde mi interior, como si sustituyera mi mente desaparecida por otra.

Otra que ya no podía organizar ideas, ni llevar información real a ninguno de mis sentidos.Las únicas señales que podían llegar a mis sentidos eran erróneas, falsas, irreales… sintiendo, viendo, oliendo, tocando… cosas que realmente no existían. He aquí ejemplos de informaciones falsas que llegaban a cada uno de mis sentidos:

•En OÍDO: Escuchar susurros por parte de alguien que no existía,

•En VISTA: Creer ver imágenes en TV donde salía mi nombre o alguien conocid@ que hablaba mal de mí llegando así esta información por todo el mundo. Ver en periódicos saltar palabras en clave que me hacían creer algo falso, en la mayor parte de casos segundas intenciones de burla o amenazas contra mí.

•En OLFATO: Oler alcohol en el agua que bebía, oler a gas en la casa, etc...

•En TACTO: Sentir de pronto un calor extremo, como ardiendo por dentro y a los pocos minutos cambio radical, un frío que en muchos casos me producía unos temblores tremendos e incontrolables.

•Y en GUSTO: No poder notar el sabor real de lo que comía o bebía.

El llegar a interpretar que mi misma familia hablara en clave era de lo más doloroso, pues yo estaba convencida de que lo hacían con la intención de que yo no pudiera entender nada de la conversación, incluyendo también veces en las que creía que planificaban mi muerte como la única solución para mí. Todo falso, pero para mí tan real y tan sumamente duro.

Después de esos eternos meses no había acabado todo... Vino entonces otro calvario diferente; el de recuperar mi mente a su estado original, algo que tuvo que ser a base de muchísimos esfuerzos por mi parte también. Esfuerzos como, por ejemplo, el simple hecho de vestirme sola o salir a la calle sin sentirme “desnuda” y observada por cualquier persona, era para mí algo tremendamente difícil de conseguir. Mis padres fueron los que llegaron a ser mi único apoyo desde el principio hasta el fin de todo el episodio, teniendo a mi madre como "bastón" porque se había convertido, a base de estar a mi lado día y noche, en la única persona en que creí que podía confiar.

Al año siguiente, después de haber conseguido una recuperación mental increíble, casi de un 100%, caí de nuevo en otro segundo brote, esta vez a partir de fuertes ansiedades que escaparon totalmente de mi control.

Continuará...

Sevein

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